Los peligros de la automedicación y la intoxicación con cloroquina

En la última semana ha circulado información sobre pruebas con cloroquina/hidroxicloroquina para curar el COVID19, sin embargo, antes de que haya resultados finales por parte de la comunidad científica, se han reportado múltiples casos de intoxicación y muerte por el uso no controlado de estos medicamentos.

La cloroquina es un fármaco conocido para tratar la malaria y ahora vuelve a ser estudiado debido a que el centro para el control de las enfermedades de China informó que lo había utilizado en la lucha contra el coronavirus. Seguida a esta información, se publicó el informe de un hospital francés que indicaba que esta sustancia había sido probada en un grupo de pacientes, pero ¿es su uso abierto?, ¿se cuenta con los análisis necesarios para su uso seguro?

Felipe Espinoza, docente investigador de Ikiam, nos cuenta que la cloroquina, desde que fue descubierta en el siglo XX, ha sido usada hace aproximadamente 70 años contra la malaria y recientemente como antiinflamatorio para enfermedades autoinmunes como el lupus eritematoso. También se encuentra en ensayos clínicos como inmunorregulador para otras enfermedades como el VIH.

Sobre los ensayos clínicos que se realizan en humanos, Felipe nos explica que estos se basan en el nivel de evidencia y el grado de recomendación de la comunidad médica y, en el caso de la cloroquina frente al COVID19, la comunidad científica ha puesto en duda la validez de los ensayos observacionales (China) y experimentales (Francia) realizados debido a un tamaño pequeño de muestra y a la no aleatorización de las pruebas. Esto, al tener poca información de enfermedades y condiciones asociadas de los pacientes aparentemente curados de COVID19.

El principio de uso de este medicamento para combatir COVID19, se dio debido a que tiende a disminuir la replicación viral y actúa como inmunomodulador; es decir, ayuda al organismo a crear sus propias defensas. No es un antiviral. La indicación de su uso generalizada hasta ahora es únicamente para las formas que presentan síntomas graves y en hospitalización. Es dudosa su acción para las formas leves y medias, y no está indicado ni aprobado para prevenir la enfermedad (profilaxis).

Una combinación frecuente en los países antes mencionados se ha dado entre la cloroquina y el antibiótico azitromicina. Sobre esta asociación, Felipe nos comenta que ambos tienen acción inmunomoduladora, es decir, una modificación en la respuesta inmunitaria y que ambos pueden provocar efectos secundarios como prolongar una parte del electrocardiograma favoreciendo la formación de arritmias cuando se utilizan en combinación, a este efecto adverso los médicos lo califican como toxicidad cardíaca.

El docente reitera en que el peligro de automedicarse puede desencadenar graves efectos en la salud, y que también se debe tomar en cuenta que existen otras enfermedades infecciosas circulantes como la gripe estacional, el dengue o el chikungunya, que tienen síntomas parecidos y deben ser tratados con los medicamentos adecuados para cada una, y así evitar mayores complicaciones.

En estos momentos de incertidumbre es importante seguir la recomendación de expertos y cuidar nuestra salud y la de los nuestros NO AUTOMEDICÁNDONOS.


En el link se encuentra información compartida por el Comité de Electrofisiología de la Sociedad Ecuatoriana de Cardiología: Enlace al documento