Valeria Reinoso Naranjo

Investigadora

Vivienda

El complejo entendimiento de la ciudad se desplaza entre su base construida (urbs/oikos), la relación que la estructura como espacio público (polis); y la sociedad y su cultura (civitas); una abstracta tridimensionalidad siempre en tensiones y de relación conflictiva. Aunque el peso de la discusión sobre lo urbano en las últimas décadas de alguna manera se ha enfocado en el espacio público, en el cual la ciudad vive, recrea y estructura su sociedad, las crisis de lo público irremediablemente han significado una crisis de civitas y su oikos, es decir, una crisis de la sociedad, de su espacio doméstico y su base construida, la vivienda.

La vivienda es una necesidad básica del ser humano y la sociedad, y siempre ha formado parte de las consideraciones esenciales al momento de hacer y discutir la ciudad, aunque muchas veces no de manera central y clave. Pero es a partir de las discusiones en torno al derecho a la ciudad (como el derecho a la vida urbana, al disfrute y al goce pleno de lo que existe en ella) que se reconoce también el derecho a la vivienda y a su acceso digno; un derecho que poco a poco se ha domesticado bajo los parámetros de las políticas neoliberales, lo que no solo ha hecho que la planificación del hábitat recaiga en el mercado, sino que también ha acrecentado, y talvez de manera irreparable, la brecha entre hábitat y el habitar, lo cual convierte a la vivienda en un propósito de reivindicación y lucha.

Dado que la vivienda es un elemento central para las políticas urbanas, para la oferta política, para la economía y el mercado, para la discusión académica y social (desde grupos de reivindicación), no ha dejado de ser la expresión misma de la sociedad, razón por la cual mantenerla en el debate y reflexión se vuelve una prioridad y, más aún, dentro de los contextos actuales de emergencia, que ante el abandono de lo público en época de pandemia, la vivienda absorbe el peso de la crisis y es el reflejo de las profundas desigualdades de la ciudad, intensificado las condiciones y los problemas preexistentes sobre la vivienda: segregación, género, sostenibilidad, gentrificación, abandonos, nuevos desarrollos, vivienda popular, entre otros.

Con este escenario, se refuerza el interés de plantear reflexiones y nuevos debates en torno a la vivienda, organizados en cuatro subejes:

Subejes:

  • 1) Vivienda y ciudad: orientado a reflexionar y debatir temas de acceso a la vivienda, centralidad y micro centralidad, densificación, patrones de urbanización y urbanización especulativa y seguridad.
  • 2) Actores del hábitat: considera a los agentes o actores productores del hábitat: el Estado (poder normativo, políticas y planes urbanos), el mercado (entre lo formal y lo informal), y la sociedad (con la tensión entre el carácter público y social de la vivienda).
  • 3) Otras visiones de Hábitat: atiente a los diversos modelos planteados desde lo social, como: adaptación, autoproducción, improvisación, participación, apropiación y políticas construidas desde lo social.
  • 4) Estrategias e intervenciones hacia la sostenibilidad: expone los materiales alternativos de construcción de vivienda.